Hell’s Kitchen – Anàlisis de Overcooked 2

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Ghost Town Games

Hay cosas que, decididamente, están hechas para hacer en pareja. No hay duda, ganan mucho más, te llenan mucho más. Hay cosas que no llegas a comprender del todo hasta que estás en pareja también. Y no solo hablo de es persona especial con la que decides compartir la mayoría de tu tiempo y que, a menudo, compartís un poco de intimidad, os hablo de esas personas que puedes contar con una mano con la que decides compartir tu camino vital. Lo sé, todo esto puede parecer un poco abstracto, pero realmente lo siento. Hay connexiones vitales muy fuertes que te acompañan a lo largo de tu vida y que hacen que la disfrutes mucho más. Mirad, a mi me gusta mucho jugar a mi rollo en un single player de toda la vida, pero asumámoslo, somos criaturas sociales y, en grupo, todo es mucho mejor.


Fogones, dolor y sufrimiento


Una de esas cosas es la cocina. Para mí, es un placer cocinar codo con codo con alguien especial y que luego nos demos un buen festín culinario. Aunque también lo es cocinar para esa persona y hacerla disfrutar de un buen plato día tras dia. Bien, pese a que cocinar en tu casa con música y una cerveza es muy relajante e inspirador, una cocina de verdad, de restaurante, es, cuanto menos, estresante. La lluvia de comandas, la presión, el tiempo y la organización pesan sobre las espaldas de ese pobre aprendiz de cocinero con granos en la cara que sueña con tener, algún día, un restaurante propio.

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En Overcooked 2 nos vamos a encontrar con una situación muy parecida. Tú y tu compañero os vais a enfrentar a ese terror de comandas y a la exigencia de cumplir con los pedidos, por lo que cualquier error es fatal. Picar cebolla, freír unas patatas, cocer una sopa, preparar la hamburguesa definitiva o fregar los platos para poder seguir sirviendo comandas son algunas de esas cosas que te van a hacer estallar la cabeza en este juego frenético.


Dos entregas para disfrutar muchísimo


Mi andadura con este título empieza hace un año, con la primera entrega de la saga. Mi pareja me había propuesto jugar de manera cooperativa a algun juego, ya que yo me pasaba largas jornadas a los mandos de la PS4. Tras mucho buscar, nos compramos el Litlle Big Planet 3 y la experiencia fue muy gratificante. Salvo algunos momentos finales en los que realmente se necesitaba algo más de coordinación, en ese sentido el reto era muy flojo, así que, una vez completado, buscamos más. De repente, me topé con la divertida estética de Overcooked y pensé que, como mínimo, por los ojos nos iba a entrar.

 

Ni de lejos lo que me encontré era lo que me esperaba. Tras la primera partida, los dos nos quedamos con la boca abierta pensando en lo difícil que era aquello. El nivel de complicidad, comunicación y cooperación que te exige el juego para poder superar los distintos niveles que tiene es muy elevado. Creedme si os digo que si queréis poner a prueba una relación, este es vuestro juego. La taquicardia iba en augmento y los pedidos cada vez volaban más rápido. Tras superar al grotesco jefe final, nos quedamos con ganas de más.


Si no te coordinas, estás muerto


Era sorprendente, lo que vivíamos con este juego la verdad es que no lo esperaba para nada. Cada vez que nos poníamos a jugar, nos cambiaba la cara. La concentración y la tensión en el ambiente era máxima. Entonces, empezaba a sonar la música diabólica del juego y perdíamos el mundo de vista. “Yo hago esta sopa”, “córtame una cebolla”, “que no se te queme esa hamburguesa”, “mierda, tenemos que fregar platos” y “cuidado que esa rata se nos lleva las patatas” eran frases muy habituales en nuestro comedor.

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Yo, que pocas veces digo que no a una partida, quedaba exhausto tras superar cinco niveles y quería parara, pero ella, persistente, se había enganchado más que yo y quería más. De repente, los papeles estaban cambiados. Ella quería jugar y yo prefería salir a pasear. Pero todo terminó hasta que en el E3 se anunció la segunda parte de la saga. Seguramente no fue el anuncio más esperado ni el más celebrado, pero en casa fue toda una fiesta. De hecho, hemos estado esperando todo este tiempo para poder jugar. Teníamos muchas ganas de ver como este gran juego daba un paso más allá.


Un poco más de todo, por favor


Y entonces, llegó la epilepsia. Más fuerte, más grande, más duro, más difícil y más divertido. Si la primera entrega era la promesa de algo más, con el segundo lo han conseguido. La fórmula no deja de ser la misma, pero esta vez los escenarios son más ingeniosos y mucho más difíciles. Piden de ti algo más que antes y, por supuesto, también se lo piden a tu pareja de baile. La cooperación y el nivel de coordinación que exige Overcooked 2 es realmente jodido. La verdad es que este es el examen definitivo para tu relación.

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Su gestión de la frustración es interesante. En mi caso, me frustro fácilmente. Así que mi compañera me tenía que insistir para poder superar los encargos. De verdad que os digo que este juego es sangre, sudor y lágrimas.

 

Lo mejor de todo es el proceso vivido en pareja y la satisfacción de sacar los platos adelante. Ahora, el nivel de coordinación adquirido en los fogones debemos adaptarlo a otras realidades y, últimamente, lo estamos probando en el Mario Tenis Aces, pero eso ya es otra historia. Para terminar, solo os quería decir algo que digo a todo el mundo cuando pienso en este título, es un juegazo con mayúsculas y quiero mucho más (más fuerte, más grande, más duro, más difícil y más divertido).

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Periodista con un mando entre las manos y un reactor ARC en el pecho. Licenciado en Comunicación Audiovisual, mi pasión por el cine, los videojuegos, la lectura y los cómics han guiado siempre mis pasos. Soy un enamorado de la cultura popular y me encanta reflexionar sobre los productos más masivos de la industria. Soy un hombre de contrastes. Me encanta Truffaut, pero que nadie toque a mis Avengers o a Star Wars. Mi manera de actuar y de opinar va siempre precedida de una buena reflexión. A todo se le puede sacar algo bueno, pero también algo muy malo.

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